VENCER AL INVIERNO

Para Suertudo

 

PATRICIA TOVAR

Te descubrí contemplando el horizonte, estaba atardeciendo, la luz dorada y el cielo hermoso frente a ti. Trepado en la orilla de una barda, sin miedo, grácilmente y en equilibrio. El viento movía suavemente tu pelo. Entonces te miré, vi tu alma de poeta, comprendí la profundidad de tu presencia y te admiré. No pude hablar, ni quise interrumpir ese momento de ensoñación, con tu silueta de espaldas, la ciudad con flores, la tarde y mi sonrisa.

Comprendí tu libertad, tus pasos silenciosos y tus escapadas de noche. Confié siempre en tu sabiduría, en tu percepción tan aguda, en tu manera de adivinar lo que siento. Muchas veces me esperaste anticipadamente, como si supieras de mí a distancia, me esperaste en las madrugadas para acompañarme a casa, en silencio caminaste junto a mí y alegremente dormiste a mi lado. Supe entonces que jamás estaría sola en las noches de mi vida, en los momentos contradictorios y bajos. Supe entonces que albergabas una magia desconocida, que tu presencia en mi vida era destino, protección, amor místico, compañía espiritual.

Caminaste un día hasta mis sueños, me mostraste el futuro, un dolor, una tragedia. Vencimos varias veces al infortunio, tu voluntad sanó todas las heridas. Fuimos invencibles, felices, unidos; creímos que todo era posible, saltamos hacia el abismo y volamos. Fuiste mi maestro en el arte de la curiosidad, de contemplar las flores, las aves y la luna.

Tu respirar ha sido mi paz tanto en el sueño como en la vigilia, me mostraste que es posible transitar entre el mundo onírico y la conciencia. La sabiduría está en el silencio y en la presencia suave de tu ser. Tus enormes ojos iluminados por el sol llenan mi corazón de una forma de amor tan bella, tan clara que hace que el tiempo presente sea infinito como lo eres tú.

 

Este es el invierno más frío de todos, pero lo venceremos.

El sol anidará nuevamente

en nuestros corazones

tu mano se posará en la mía

para siempre

 

 

                                                            Suertudito

                                                            gracias por tu compañía, por tus cariñitos

                                                            gracias por tus curiosidades, tu calorcito

                                                            y por tanta alegría

 

    

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